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Las cenizas de Asunción Balaguer ya descansan, desde el lunes, a las 9 de la mañana, junto a las de su marido, Francisco Rabal, en el cementerio municipal de Águilas.

Ante la presencia, únicamente, de familiares, alcaldesa y concejala de Cultura del Ayuntamiento de Águilas, miembros de asociación Milana Bonita y algunos amigos, la urna funeraria, junto a una botella de moscatel, dos copas y una campanilla de cristal, fueron introducidas en el nicho que alberga, desde que fueron trasladadas desde su primer reposo, en la Cuesta de Gos, las cenizas de Paco Rabal.

El breve acto, presidido por la tristeza y muchas lágrimas, unas entre sollozos y otras no tan reprimidas, acabó con un aplauso de cariño a quien, además de una gran actriz y aguileña de vocación, fue, durante 50 años, compañera imperturbable del irrepetible Paco Rabal.

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