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La Milana, en el nido de tu hombro

«¿Ves, Paco, como siempre habrá algo –o nos lo inventaremos tus querientes, como yo– para que tu nombre siga sonando y escribiéndose?»

¡Válgame, Paco! Hoy, día de los Inocentes –como lo fuiste tú en el alma de aquel Azarías que te elevó al palco de los mitos–, se cumple también el primer año desde que la Milana levantó el vuelo y volvió a cobijarse en el nido de tu hombro. Ya sabes, porque ocurrió contigo, que no hay nada como morirse para recibir halagos o responsos repletos de cariño, real o falso, y muchos de ellos, rebosantes de hipocresía. De igual manera, ingente ha sido el número de personas ávidas en saber –por interés, corrosiva curiosidad o puro morbo– por qué no organizamos ningún acto el pasado verano, alrededor del 22 aniversario de tu fallecimiento. 

No es que echaran de menos a Milana Bonita; es más, ni siquiera habrán extrañado la falta de actividades que solíamos organizar, tanto en esas fechas como en otras: cine en la calle, serenatas, veladas de trovos –ya sabes por qué duraron solamente siete años–, homenajes a otros símbolos de la cultura, actuaciones musicales y recitales poéticos, alguna conferencia o celebración de aniversarios conmemorativos… Simplemente, y a lo peor por alguna connotación concreta, observaron la ausencia de tu imagen en carteles y de noticias en los medios de comunicación. 

De sobra sabes, Paco, porque te hemos sentido pendiente de toda nuestra actividad, lo trabajosos que han sido esos 20 años y pico. Miles de horas, y no exagero, ha costado ese compendio de actividades y esa conquista de personajes y personalidades que han desfilado por Águilas, por la pasarela de Milana Bonita, siempre gratis total, como dicen los modernos y modernas. Y solamente para contribuir a mantener vivo tu recuerdo, que de eso se trataba. Nuestro único objetivo. Y eres consciente de ello porque nos has visto atareados, sin descanso… Como aquellos versos de Machado, que atronaban en tu inconfundible voz, somos gente que no hemos conocido la prisa ni aun en los días de fiesta, laborando y soñando con nuestra meta de mantenerte vivo.

Pero la edad, los surcos que va labrando el tiempo en el cuerpo, en la mente… Y la realidad, Paco, la realidad. Nada pasa sin dejar huella. Ganas no nos faltaron nunca, pero sería una entelequia pensar, engañándonos, que la actividad, el ritmo de trabajo, el ardid o el brío de veinte años atrás pudieran permanecer inmutables. Nos hemos dejado la piel sembrando entusiasmo para que siguiera floreciendo tu omnipresente recuerdo, pero la siega no correspondió.  

Y solamente nos llevamos la convicción de lo logrado, la honestidad con la que hemos trabajado durante esos veinte años y el deseo de que todo haya coadyuvado a tu inmortalidad. De eso, Paco, estamos convencidos.

Contentísimos nos sentimos al ver que, aun sin nosotros, la prensa –¡siempre los vientos mediáticos soplando las velas rabalianas!– ha recordado perennemente la luctuosa fecha de tu ascenso a la inmortalidad; y ha informado sobre la gente que sube, casi en romería, a la Cuesta de Gos; además, escriben y relatan que son muchas las visitas a ese extraordinario Centro de Interpretación Francisco Rabal, que Milana Bonita estuvo reivindicando desde 2012, y que ya es una hermosa realidad gracias al compromiso y empeño que, en 2015, adquirió la nueva composición del Ayuntamiento, que en todo momento contó con nuestra ayuda y colaboración.

 Y si los medios siguen hablando de ese centro, que no museo, de ti y de todo lo que mana tu figura, será porque ya no somos tan necesarios. Bueno, un poco sí porque nos está pasando como al personaje aquel cuya leyenda le atribuye haber ganado alguna batalla después de muerto. Y a Milana Bonita, y a mí, nos siguen requiriendo para algo a lo que nunca nos vamos a negar; para el fantástico homenaje que os hicieron a Asunción y a ti en la XXXIII Semana de Cine Mágiko de Cieza, fue el rescoldo de este movimiento rabaliano el que les proporcionó las dos películas que necesitaban, y que proyectaron. 

Y, fíjate, Paco. Hace unos meses tuve que adentrarme en un frente al que no podía haber objeción alguna por mi parte. Para un libro-homenaje que la Universidad de Murcia estaba preparado a tu incondicional Pedro Guerrero –codirector de mi tesis doctoral sobre cómo te trató la prensa durante cincuenta años–, me pidieron un artículo amplio y extenso sobre la relación que vivisteis, y que seguís viviendo, él y tú; tú y él. Ahí es nada: plasmar en una veintena de folios ese binomio sempiterno Paco Rabal-Pedro Guerrero. Casi ná. Pero ahí quedó, y presentado el susodicho libro hace unos días.

¿Ves, Paco, como siempre habrá algo –o nos lo inventaremos tus querientes, como yo, ahora, estas líneas– para que tu nombre siga sonando y escribiéndose? Hace cuatro meses era el aniversario de tu fallecimiento; después le tocó a ese acto cinéfilo de Cieza; hace unos días, a esa iniciativa universitaria; hoy, al aniversario de Milana Bonita; dentro de unos meses, al libro que estamos preparando para plasmar la actividad centenaria durante esa veintena de años que Milana Bonita te ha dedicado, después, la posible publicación de otro libro… 

La milana, Paco, lejos de ser objetivo de la ira de cualquier señorito Iván, se ha cobijado en el nido de tu hombro, pero desde él seguirá graznándonos ideas para que los medios sigan hablando y escribiendo sobre ti. Somos muchos y muchas quienes queremos seguir manteniéndote vivo.

Artículo publicado en La Opinión de Murcia el 28 de diciembre de 2023